Un muchacho sonriente, de aire ingenuo, que deambula por ParÃs vestido de hombre-rana puede asombrar a los transeúntes.Pero que ese joven «viste como quieras», cuyos ojos resplandecen de alegrÃa, sea el mejor alumno de una escuela de contraespionaje, es algo mas sorprendente aún.Agentes secretos contra agentes secretos, la batalla será dura, y el joven Langelot tendrá que demostrar mucha astucia y sólidos conocimientos de «judo».







Valoraciones
No hay valoraciones aún.