En los últimos meses han encontradoacuchilladas y con la ropa desgarrada a cinco mujeres en las cercanÃas deMontmartre. Después de una charla informal con los especialistas, Maigret casicomo dando palos de ciego decide tender una rebuscada trampa al asesino. Eltemor cunde en ParÃs, ya tiene a la prensa encima y poco falta para que loscapitostes franceses empiecen a quejarse, mientras el «carnicero» sigue suelto…







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