Jefferson dijo que el mejor gobierno es el que menos gobierna. Para Friedman, el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto. La maquinaria de la libertad hace navegar esa máxima hasta sus últimas consecuencias y lo hace de una forma heterodoxa, tal y como corresponde a un personaje heterodoxo. No en vano David Friedman es profesor de derecho, economista, fÃsico, geek de la tecnologÃa, amante de la ciencia ficción y escritor de novelas fantásticas, y este idiosincrásico perfil empapa su obra más popular y celebrada, ahora traducida al español.Todas las funciones del Estado se dividen, según nuestro autor, en dos categorÃas: aquellas que pueden suprimirse o privatizarse hoy, y aquellas que pueden suprimirse o privatizarse mañana. Y la mayorÃa pertenecen al primer grupo. Desde la sanidad a los tribunales pasando por la educación, la gestión de las calles o la policÃa, no hay servicio que el mercado, de forma descentralizada y competitiva, no pueda proveer mejor que el Estado. A esta corriente liberal anarquista, que no encomienda ninguna tarea al Estado, se la conoce con el nombre de anarcocapitalismo o anarquismo de mercado y La maquinaria de la libertad es uno de sus libros de cabecera.A pesar de las conclusiones radicales a las que llega Friedman, no se trata de una obra dogmática ni escrita desde el absolutismo moral. Antes al contrario, Friedman reconoce que hay problemas que, dependiendo del contexto, quizás no tengan una solución liberal, y argumenta siempre desde un punto de vista pragmático, haciendo hincapié en las consecuencias de las acciones más que en su moralidad intrÃnseca. El de Friedman es un radicalismo razonable.«El atractivo anarcocapitalismo de David Friedman se parece poco al viejo anarquismo violento y revolucionario: defiende la propiedad, recomienda vender el Estado de a poquito y concluye que la anarquÃa no es el caos».—Carlos R. Braun






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