El 26 de agosto de 1978, tras la muerte de Pablo VI, el Concilio Vaticano elige para que ocupe el trono del sumo pontÃfice a Albino Luciani, el austero patriarca de Venecia. Luciani pronuncia el tradicional Accepto y decide el nombre con que reinará: Juan Pablo I. Pocos suponen que ese italiano de sesenta y cinco años, imagen misma de la humildad, iniciará su papado con voluntad de renovación. Pero los mejor informados saben que Juan Pablo I ha resuelto emprender una verdadera revolución, practicando lo que ha predicado siempre: la honradez absoluta, la convicción de que la Iglesia Católica es por sobre todo la Iglesia de los pobres.En septiembre de 1978, el llamado «papa de la sonrisa» morÃa después de treinta y tres dÃas de haber sido elegido. La versión oficial anunciaba su muerte como debida a un infarto de miocardio. David A. Yallop inició su investigación a petición de ciertas personas residentes en el Vaticano que se sentÃan preocupadas por las extrañas circunstancias que rodeaban esta muerte. Tras tres años de investigación, el autor descubrió la existencia de una red de corrupción que se detalla en este libro.







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