Aquella forma oscura que volaba silenciosamente, cayó sobre él, derribándole con el impacto. Pesaba y no pesaba, pero era imposible evadir su contacto.Selleman cayó de bruces al suelo, revolcándose frenéticamente. La cosa le envolvió por completo, en medio de un silencio total, sin ruidos de ninguna clase, ni jadeos, ni resoplidos, ni gruñidos…La cosa ardÃa, quemaba brutalmente. Al mismo tiempo, parecÃa estar hecha de hielo.En el último instante y, mediante un esfuerzo desesperado, Selleman consiguió disparar el arma. Un chorro de fuego traspasó parte de la cosa, haciendo volar en mil menudos fragmentos algunos trozos de su estructura.La descarga habÃa abierto un boquete en uno de los bordes de la bestia, pero el boquete se cerró a poco. Selleman creÃa hallarse bajo una enorme manta de repulsivo contacto, ardiente y heladora a la vez.De súbito, sintió como si millones de alfileres traspasaran su cuerpo: la cabeza, los hombros, los brazos, la espalda… hasta los huesos llegaban aquellas abrasadoras agujas.Perdió el conocimiento rápidamente. En el último segundo de su vida, tuvo la sensación de que se disolvÃa en algo sin nombre. Entraba a formar parte de la bestia, era absorbido totalmente por ella.Luego dejó de sentir.







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