Abandonada por un novio cruel, Dougless Montgomery llora sobre una frÃa estatua en una iglesia inglesa. De repente, como en respuesta a sus plegarias, aparece un hombre extraordinario. Él era Nicholas Stafford, Conde de Thornwyck y según su lápida murió en 1564. Dougless sabÃa que él era poco menos que un milagro; un hombre que no intentarÃa cambiarla, que la encontraba fascinante tal y como era ella. A pesar de todo, no podÃa imaginar lo fuertes que eran las cadenas que los ataban ni la aventura magnÃfica en que se embarcarÃan







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