Existe un México que desafÃa la penetracióncultural, el aislamiento, y sobrevive, leal a su diaria imagen y a unaidentidad que resiste pese a la fragilidad de su apariencia. Tal es el Méxicoque dibuja y en que se mueve Ramón RubÃn, ese viajero incansable. BastarÃaasomarse a cualquier lugar de nuestra geografÃa para encontrar los personajesque habitan los Cuentos del mundo mestizo:la vida de las rancherÃas, la de los pequeños poblados y la de las grandesciudades que aparecen en sus narraciones como aventuras vividas al filo de unitinerario vital, historias recogidas en el curso de las diarias andanzas. De antemano el autor ha fijado susreglas del juego: «El cuento —afirma— debe ser el relato de un episodioincidental organizado de acuerdo con una estructura de corte clásico, con suenunciado, desarrollo y desenlace. Sin estos tres momentos el futuro cuentoentra en el terreno de la disquisición. El cuento es sólo la recreación de unaanécdota que contenga cierta situación paradójica». RubÃn considera que en elespacio reducido que ocupa una historia no es factible profundizar en lapsiquis del ser humano, pero que, en cambio, es posible captar el interés dellector y comunicarle su emoción. No se acerca a sus temas conpretensiones antropológicas ni con los propósitos experimentales de losnarradores que buscan nuevas fórmulas expresivas. RubÃn confiesa que ha puestomayor cuidado en el estudio del ambiente. Por ende, se interesa en averiguarlas decisivas caracterÃsticas que imprimen los elementos telúricos sobre lavida del individuo. «RamónRubÃn —afirma Manuel Pedro González— es un diestro alfarero que sabe aprovecharcon gran sentido artÃstico las cualidades y defectos del barro humano con que trabaja.De sus manos sale esta rústica materia transformada en rica cerámica que ennada desmerece de la elaborada con elementos urbanos. Y esto sin idealizarla nitransgredir los lÃmites del realismo de buena ley. Al autor le bastan suintuición artÃstica y su talento de escritor genuino, su familiaridad con eltema y su actitud comprensiva».







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