Cuando llegó la guerra, Daniel Cameron vistió sin dudarlo el uniforme gris de la Confederación. En medio del fragor de los cañones, soñaba con la plantación en Virginia donde habÃa sido feliz y afortunado… hasta que una bala se cruzó en su camino y despertó junto al ángel que le habÃa salvado la vida.Callie Michaelson acogió al herido y se entregó apasionadamente al hombre, sin renunciar a sus ideales yanquis ni a la memoria del marido que habÃa caÃdo luchando contra los rebeldes. Pero, cuando el eco de la violencia fratricida llega a las puertas de su granja, quizá se vea empujada a la traición.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.