El deseo la hacÃa débil, por eso llevaba años negándose el placer de sentirlo… En otro tiempo, Marlowe Wyatt se habÃa abandonado a los placeres del amor; se habÃa convertido en una mujer atrevida y desenfrenada y le habÃa entregado sin inhibición alguna su cuerpo y su corazón a su amante… Y entonces habÃa recibido el golpe de la traición. Ahora, resultaba irónico que se ganase la vida escribiendo cartas de amor a aquéllos que no sabÃan cómo expresar deseo; creaba fantasÃas eróticas con la cabeza… pero nunca con el corazón, pues lo habÃa apartado deliberadamente de su vida. Pero un nuevo cliente estaba a punto de poner en peligro todo eso. Desde el primer encuentro, Gideon Brown despertó en ella un deseo que nunca habÃa experimentado y una vulnerabilidad que creÃa haber dejado atrás para siempre. Al mismo tiempo que la atracción le servÃa de inspiración para crear sus mejores trabajos, todo lo que estaba sintiendo la empujaba con fuerza hacia la total rendición. El temor y el hecho de que Gideon la hubiera contratado para escribirle cartas a otra mujer la frenaban… pero ¿por cuánto tiempo?







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