Según lo que se pudo llegar a saber, un cazador de caimanes semÃnola, llamado Pato Sin Alas, fue el primero en ver la Nieve Roja. Es decir, el primero que, después de verla, vivió y pudo hablar de ella. La Nieve Roja habÃase presentado antes, fue vista varias veces, pero los testigos fueron vÃctimas del horror escarlata y ya no se oyó hablar más de ellos. Y ni siquiera se encontraron los cadáveres. Aquello era fantástico e inexplicable por completo. En el caso presenciado por Pato Sin Alas, las vÃctimas navegaban en un bote de lona plegable, que los cazadores suelen llevar en sus automóviles. Pato Sin Alas vió como el bote atravesaba un espacio abierto de agua en las Everglades e iba a parar entre las negras orillas de un arroyo que corrÃa por debajo de la entretejida masa de vegetación pantanosa. El cazador de caimanes semÃnola admiró aquella pequeña embarcación.







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