Al fin, la cosa llegó a la atmósfera terrestre, el primer obstáculo que encontraba desde su viaje. La fricción con la atmósfera, incendió su capa protectora externa. ElevadÃsimas temperaturas se produjeron en ella, pero no afectaron para nada al núcleo central.En el suelo quedó un tremendo hoyo, un cráter de más de tres mil quinientos metros de diámetro por unos trescientos de profundidad. Las paredes quemadas del cráter empezaron a perder, con el tiempo, su primitivo color oscuro.Para entonces, el hombre empezaba a pintar en las paredes y los techos de las cavernas. La cosa llevaba en su interior una singular y poderosÃsima fuente de invisible energÃa, que no se habÃa derramado porque el momento no habÃa llegado todavÃa






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