El dÃa tocaba a su fin. El cielo tenÃa un color plomizo. Unas finas gotas de lluvia salpicaban al grupo reunido en el pequeño cementerio de Cedar Rock. Todos se ajustaron los impermeables y esperaron impacientes. En la lejanÃa se percibió el reflejo de un relámpago. El alcalde Benson sacó un grueso reloj de bolsillo. Pegó un fuerte estornudo y después de pasarse el dedo por debajo de la nariz, acarició la piedra memorial que estaba resbaladiza a causa de la cellisca. La inscripción se habÃa borrado en parte por el moho y en parte por el polvo. Pero todavÃa se podÃa leer. El dedo Ãndice del alcalde Benson apuntó a la piedra y luego al reloj.







Valoraciones
No hay valoraciones aún.