«¡Quién pensarÃa que un incidente de tan poca importancia decidirÃa mi destino! En aquel tiempo yo era soltero y vivÃa en la casa de los colaboradores cientÃficos. En uno de los atardeceres primaverales de Leningrado, estaba yo sentado en la ventana abierta de mi habitación y admiraba los árboles del boulevar, cubiertos de pelusa verde claro. Los pisos superiores de las casas ardÃan en los rayos pajizos del crepúsculo, mientras los bajos se sumergÃan en azules sombras».Poco suponÃa el joven biólogo Leonid Vasilevich la serie escalofriante de aventuras en que se meterÃa, al irse a la desolada meseta del Pamir en compañÃa de la joven y agraciada Antonina Ivanovna. El pacÃfico Leonid acabarÃa en la Estrella Ketz, maravillosa obra de ingenierÃa puesta en órbita a una altitud fabulosa sobre la superficie del globo terráqueo.







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