La chica estaba en una situación difÃcil, apreció Irving Mott casi ala primera ojeada. HabÃa oÃdo un grito sofocado al pasar por delante de aqueloscuro callejón, seguido de una obscena serie de palabrotas, proferidas a mediavoz, y ello habÃa llamado inevitablemente su atención, obligándole a detenersea poca distancia del lugar de los hechos. El hombre la mantenÃa sujeta contra la pared, pero no con una mano,sino con la punta de una navaja, que habÃa apoyado en su esbelta garganta. Conla otra mano, se recreaba en ir rompiendo poco a poco la parte superior de suvestido. Mott no podÃa captar muchos detalles, salvo que la chica parecÃa altay bien formada, de pelo rubio y suelto, y el asaltante era algo más bajo yvestÃa desastradamente. La indumentaria del sujeto podÃa deberse tanto anegligencia personal como a falta de numerario.







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