Los hombres fueron reducidos a la esclavitud, y destinados a penosas tareas, mientras que los monstruos se relajaban y veÃan satisfechas sus necesidades. Llegó el momento en que Emphyrio, el hijo de un pescador, fue impulsado a la rebelión y confujo a los suyos a las montañas. Empleó una tablilla mágica, y todos los que oÃan sus palabras sabÃan que eran palabras de verdad, y asÃ, muchos fueron los hombres que se reagruparon para luchar unidos contra los monstruos. Por fuego y llamas, tortura y carbonizaciones, los monstruos de Sigil tejieron su venganza. Sin embargo, la voz de Emphyrio resonaba desde las montañas, y todos los que la oÃan se rebelaban.







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