Desde la dimensión humana de la amistad, Bernardo Atxaga articula una polifonÃa de la historia reciente del PaÃs Vasco sobre la piel de Joseba y David, el hijo del acordeonista, donde se van tatuando las vicisitudes de tiempos difÃciles. Realidades que hablan de guerra, creencias y necesidades, y que, en una suerte de eterno retorno, nos devuelven el sentido más profundo de nuestra identidad como individuos, construida a partes iguales de nostalgias, entregas y amores que redimen.






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