Antonia Pimienta decide salir de vacaciones sin rumbo fijo. Al llegar a Aguaclara, se siente atraÃda por el balneario, agreste y apartado del ruido. Desea distanciarse de la rutina y anular toda posibilidad de vincularse con hombres, sexual o amorosamente. Alojada en una posada modesta, rodeada de un bellÃsimo paisaje de mar y arena en un ambiente de noches iluminadas por velas, conocerá a singulares pobladores del lugar, y a veraneantes con diferentes visiones de lo que significa descansar. Pero la calma se verá interrumpida por la aparición del cuerpo desnudo de un hombre en las arenas de la playa y por la desaparición de Clarita, la dueña de la posada. Antonia descubre que hay muchos secretos en la vida privada de la gente —aparentemente inofensiva— del balneario.







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