Por encima del ruido del tractor, Tom podÃa adivinar, más que oÃr el del motor del helicóptero que sobrevolaba «Prince’s Valley», No era una novedad la presencia de aquel aparato que, desde hacÃa una semana, poco más o menos, habÃa aparecido, como un moscardón curioso, recorriendo el Valle de un lado para otro, volando a poca altura y dejando ver los rostros de sus ocupantes, con sus cámaras cinematográficas y sus otros aparatos que asomaban frecuentemente por las ventanillas. Tom frunció el ceño. HabÃa dejado ya de hacerse preguntas respecto a la presencia de aquel aparato, del mismo modo que el resto de los moradores del Valle que, pasada la primera jornada de novedad, hablaban ya muy poco del helicóptero en las reuniones de las noches. No ocurrÃa igual con Jones.





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