La vio por primera vez cuando se iba a casa a dormir y le pareció delgada, pero cuando se fijó en ella un poco más, Pedro Gandar advirtió que la sensación de delgadez era debido a su elevada estatura. La chica estaba en una esquina, cerca de un farol, pero no parecÃa una buscona. TenÃa el pelo muy claro, corto como el de un muchacho, y los ojos grandes y oscuros. En la mano izquierda llevaba un bolso negro. Su indumentaria era breve y sencilla; hacÃa buen tiempo y ello permitÃa ligereza de atuendo. El vestido era azul claro, sin mangas y muy corto. Nada más, salvo las sandalias, sencillas y sin tacón. Pedro ya no se preocupó más por ella. TenÃa otras cosas mejores en que pensar.





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