Ocurrió el dÃa de San Valentin. Un dÃa era una correcta ejecutiva y, al siguiente, Celia Tuttle se enamoraba locamente de su jefe, el magnate Aaron Bravo, un soltero empedernido. Ella sabÃa que jamás se casarÃan, pero ¿qué podÃa hacer? Lo primero que debÃa hacer era jugar limpio, asà que presentarÃa su dimisión y después cambiarÃa de aspecto y de vida para conseguir superar su estúpido enamoramiento. Sin embargo, Aaron no se resignaba a dejarla marchar, e incluso habÃa empezado a mirarla de manera diferente, una manera muy seductora… ¿Le ofrecerÃa uno de sus famosos regalos de despedida o un amor de por vida?







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