Vince se llenó de aire los pulmones y sólo entonces captó el extraño hedor que reinaba en la estancia.El hedor a moho, a tierra húmeda…Se volvió poco a poco. No tenÃa más remedio que enfrentarse con aquella pesadilla.La cama estaba revuelta de un modo espantoso; tan revuelta como lo que quedaba del cuerpo de Elinor.Un cuerpo desgarrado, con profundas quemaduras que laceraban la carne de un modo espeluznante.El rostro de Elinor habÃa desaparecido. Ahora era una masa negruzca, chamuscada, en la que sólo quedaba la angustiosa y horrible mueca de la boca abierta.Del cuerpo se desprendÃa un hedor nauseabundo que poco a poco iba borrando todo otro olor que pudiera haber en el aire. Vince retrocedió estremecido de horror.







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