Los personajes creados por Samir Nazal en éste, su libro inaugural, se empecinan en luchar frente a un destino que se presenta como irreversible, aún por encima de sus efÃmeras victorias sobre la fatalidad. Y lo hacen con el heroÃsmo de la voluntad o la fortaleza en el momento en que éstas se encuentran ante la inminencia de su pérdida.Su lenguaje, transido de un lirismo naturalista y de reflexiones derivadas de la peripecia existencial le permite indagar en esa doble dimensión de lo humano en su relación con el mundo: con la del paisaje —el cosmológico, el orográfico, el cultural— y con la del universo interior -el de la conciencia y el de la percepción mÃtica.La reiteración del crepúsculo o agonÃa de la luz como ambiente preferencial de la acción narrativa, parecieran sugerirnos una metafÃsica de la derrota, en tanto esa atmósfera coincide con el tono existencial de la sicologÃa de los hombres y mujeres que habitan estos relatos.Hay belleza en esos gestos fallidos, sin embargo, que de alguna forma representan los gestos que tantas veces, y en forma inadvertida, se convierten en motor de nuestras propias existencias.Todo lo anterior, sumado a una profunda compasión por los ancianos, los enfermos, los amargados, los derrotados, los distintos, los polÃticamente incorrectos, nos abre la opción de comprender y valorar el humanismo presente en zonas obliteradas o estigmatizadas de nuestra sociedad y de nosotros mismos.







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