Ella no tenÃa corazón que perder, pues lo habÃa enterrado junto con su esposo. ParecÃa increÃble que hubiesen pasado dos largos años desde el trágico accidente en que perdió la vida su esposo. La soledad y los recuerdos habÃan convertido a Destine en una mujer solitaria y triste, y a la vez en una eficiente enfermera. Buscando el olvido, Destine aceptó trabajar fuera de su paÃs, en el sur de España, como enfermera de una inválida, allà conoció al hombre de la cicatriz, el único que le harÃa recordar la tragedia que ella tanto querÃa olvidar…







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