Dejemos que el autor nos revele él mismo algunas de las claves de su obra : «Fritz es el narrador de sus propias aventuras, y el collage lo conforman, en cortas intervenciones, los grandes personajes de la literatura erótica, enmascarados en excéntricas figuras que visitan a Fritz, en busca de sus especiales favores. (…) En este sentido, es un homenaje épico a todos los maestros de la literatura erótica y a sus heroÃnas, unidos asà en una especie de poema coral. (…) Para respetar las convenciones del género, la narración arranca y termina en un castillo inevitable, pero la mayor parte de la acción se desarrolla en el lugar más venerado y condenado por el arte y por la vida: un burdel».Lo que ni el autor, ni sus editores, pueden desvelar aquà es el desenlace múltiple, sorprendente. El lector, para su mayor deleite, deberá seguir a Fritz en el aprendizaje ritual de los caprichos del sexo, al que le somete la «sacerdotisa» que regenta el sofisticado burdel, para comprender, en toda su amplitud, la experiencia equÃvoca que acaba de vivir.Según Pedro Sempere, dos serÃan las definiciones que convendrÃan para despejar el sentido último de Fritzcollage: «Erotismo es la expresión de una colosal preferencia» (parafraseando a Wyndham Lewis) y «erotismo es humor».







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