En un edificio de La Habana de los años ochenta comienzan a sucederse una serie de asesinatos. Sus inquilinos son personas corrientes, aunque de diversa extracción social (un joven rockero, ancianos retirados, un borracho, amas de casa…). Sin embargo, todos tienen secretos que podrÃan ser la clave de estos crÃmenes. No existe aquà la figura del detective convencional. Serán los propios sospechosos, es decir, los inquilinos del edificio, quienes contribuirán con sus actos y especulaciones a lograr una solución final. Mezcla de sátira, erotismo, humor y trama detectivesca, la obra posee elementos novedosos y juega con lo fantasmagórico y lo absurdo.



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