El asteroide estaba en un sistema alumbrado por una estrella rojiza, lo que significaba un astro en trance de extinción. Como la proximidad entre los dos cuerpos celestes era muy grande, el resultado era que Kaydin se abrasaba de calor, pero, en cambio, tenÃa poca luz. Sin embargo, habÃa la suficiente para poder ver las cosas hasta un par de kilómetros de distancia. Sus ene¬migos, sin embargo, estaban mucho más cerca. Eran soldados de Brocbar. El ataque contra su nave se habÃa producido rápida e imprevistamente, de tal modo, que sólo Kaydin, y ello con grandÃsima suerte, habÃa podido salvarse. Cerca de la roca que le servÃa de parapeto, tenÃa su ya inútil burbuja de salvamento, deshinchada y lacia sobre el rojo suelo del asteroide. En medio de todo, Kaydin se consideraba aún un ser afortunado, ya que todos los restantes tripulantes de su nave habÃan pe¬recido. Él se habÃa salvado debido a la circunstancia de que se hallaba en su cámara personal, revisando unas cuentas. Apenas oyó sonar la alarma, se abalanzó sobre la burbuja de salvamento. Segundos más tarde, una tremenda explosión habÃa sacudido la nave. El estallido habÃa sido tan fuerte, que el cristal de su ventana se convirtió en polvo.






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