La cantina que un dÃa fué propiedad de Max Baxter y que al morir éste pasó a manos de su hija Bernardette, estaba situada en el esquinazo de un bajo edificio en una pequeña plaza en el importante poblado de Medford del norte de Oregón. Este poblado, debido a la proximidad a la divisoria de California y quizá aún más debÃdo a que en este último Estado se habÃa intensificado una gran limpia de gente peligrosa por todos conceptos, se habÃa recrecido en poco tiempo, adquiriendo una excelente importancia, pero a la par, habÃa adquirido un carácter bronco y peligroso que amenaba con contaminar al elemento joven y sano de la cuenca.




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