La noción de enfermedad mental puede haber sido útil en el siglo XIX, pero hoy es cientÃficamente innecesaria y socialmente dañina. Como declara su autor ya en la introducción, la psiquiatrÃa le parece «una actividad pseudomédica», articulada sobre pseudoenfermedades. Szasz toma la histeria como ejemplo y analiza las fallas de las interpretaciones clásicas y contemporáneas. A pesar de ello «podrÃa llegar a ser una ciencia» si sus cultivadores se decidieran a poner las bases para «una teorÃa sistemática de la conducta personal». Si se entiende y estudia toda conducta humana como un tipo especial de comunicación que se da en el marco de ciertos roles y reglas establecidas, comprender una enfermedad mental es descifrar su mensaje y elucidar las «reglas del juego».






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