Nunca se ha dado caso más absurdo, más inverosÃmil, más descabellado, que el de Willard Spanner. Su historia apareció en todos los periódicos. Sin embargo, de momento, todo el mundo creyó que se trataba de una broma, porque si bien es maravilloso este siglo veinte en que estamos, hay cosas que, la verdad… Exactamente a las doce del mediodÃa, hora oficial, habÃa sonado el timbre del teléfono en el despacho instalado por Doc en un rascacielos neoyorquino. El sol estaba en el cenit… El timbre sonó hasta tres veces consecutivas, dejando, entre llamada y llamada, pausas lo suficientemente prolongadas para que las contestara cualquiera… de haber estado allà presente.







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