Daba espanto verla, ya que en algunos aspectos era casi hermosa. TenÃa el cuerpo de una serpiente, tan grande en el centro como un barril, con una cabeza masiva como un martillo. Los ojos eran de un verde muy pálido. Era tan transparente como el cristal, y con lÃneas muy finas que parecÃan indicar escamas. PodÃas mirarla directamente y ver sus órganos… opacos o nebulosos, sea cual fuere el caso. Casi podÃas perder la concentración viendo cómo funcionaba aquella cosa y tenÃa una crin densa, como cerdas de cristal, en torno a la cabeza, cubriendo su cuello. Su movimiento al verme fue como el fluir del agua… parecÃa agua viva, un rÃo sin lecho y sin bancos. Lo que casi me congeló fue lo que vi dentro de su estómago: un hombre parcialmente digerido.







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