Cuando Dilvish consiguió escapar del infierno, juró vengarse del mago que lo habÃa arrojado allÃ. Pero Jelerak, señor del Castillo Sin Tiempo, habÃa desaparecido. Alrededor del castillo, la Tierra cambiante era una pesadilla viviente que acechaba a todo aquel que se atreviera a internarse en ella, desatando la magia incontrolable de su creador, el dios loco Tualua. Y ahora un grupo de magos y hechiceros se disponÃa a entrar, tratando de hacerse con los arcanos secretos encerrados entre sus muros. La situación, pensó Dilvish, era un completo desastre.







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