Los quince relatos que componen Dublineses sorprendieron en su tiempo por la libertad del lenguaje, la crudeza de los temas y las irrespetuosas alusiones que salpican el texto. Sin embargo, la obra no pretendÃa escandalizar; simplemente la voluntad de ofrecer una visión global de la realidad exigÃa la inclusión de situaciones y expresiones inhabituales en la literatura de la época. Pese a la aparente independencia de las narraciones, el libro posee una profunda unidad orgánica; al escribir el primer relato, James Joyce tiene ya a la vista la totalidad del proyecto: «denunciar el alma de esa hemiplejÃa o parálisis que algunos llaman ciudad». En efecto, DublÃn se constituye en protagonista de la obra, a la vez como medio histórico concreto y como sÃmbolo de todas las metrópolis del mundo; los relatos se ordenan en torno a cuatro motivos: las primeras experiencias infantiles, las frustraciones de la juventud, los desengaños de la madurez, la ruina final de las ilusiones. La traducción de Guillermo Cabrera Infante se ha hecho sobre el texto corregido en 1967 por Robert Scholes.






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